miércoles, 25 de mayo de 2011

Recuerdos de viejos, que va viejisimos tiempos!!!!

Cuando yo iba a la primaria hace algunos añitos, lei un romance que ame tanto al grado que lo memorice ya que a decir verdad es hermoso, y como saben estoy tratando de descansar para desestresarme y evitar la depresion, el punto es que hace poco (hace unas cuantas horas) estaba divagando y por lo visto mi mente estaba en estado aleatorio, cuando de repente me oí recitar: "Corre corre hijo del rey que no me habrás de alcanzar hasta casa de mi padre si quieres irme a buscar "

Lo se suena muy loco, no lo que recite si no mas bien que lo haya echo sin darme cuenta pero asi fue, y pues que decir pense si mi mente lo pide a mi mente se lo doy y quise buscar el libro pues aunque me lo se de memoria no me se el orden correcto, pero resulta que no me acordaba en que libro estaba asi que muy linda yo decidi buscarlo en internet y se me ocurrió de paso publicarlo en el blog, pero tarde muchisimo porque me haye con muchas versiones diferentes (no tanto pero si en ciertas frases) y me encapriche con hayar la de mis recuerdos, y ahora que ya lo hice sin mas preambulos aqui esta:

Romance de la doncella guerrera

Personajes:

---El padre.
---La hija (o Don Martín).
---La madre.
---El Príncipe.
---La reina.
---El Rey.
---Un narrador.


El padre:
---Pregonadas son las guerras
de Francia con Aragón,
¡cómo las haré yo, triste,
viejo, cano y pecador!,
¡oh maldita suerte mía,
yo te echo mi maldición;
que me diste siete hijas
y no me diste un varón!.
Un narrador:
---Ahí habló la mas chiquita,
en razones la mayor.
La hija:
---No maldigaís a la suerte,
que a la guerra iré por vos;
me daréis las vuestras armas,
vuestro caballo trotón.
El padre:
---Conoceránte en los ojos hija,
que muy bellos son.
La hija:
---Yo los bajaré a tierra
cuando pase algún varón.
El padre:
---Conoceránte en los pies,
que muy menuditos son.
La hija:
---Pondréme las vuestras botas,
bien rellenas de algodón.
El padre:
---Conoceránte en los pechos,
que asoman bajo el jubón.
La hija:
---Yo los apretaré padre,
a la par de mi corazón.
El padre:
---Tienes las manos muy blancas
hija, no son de varón.
La hija:
---Yo les quitaré los guantes,
para que las queme el sol.
Un narrador:
---Al despedirse de todos,
se le olvida lo mejor:
La hija:
---¿Cómo me he de llamar, padre,
cómo me he de llamar yo?.
El padre:
---Don Martinos, hija mía,
que es como me llamo yo.
Un narrador:
---Dos años anduvo en guerra,
y nadie la conoció,
si no fue el hijo del rey,
que de ella se enamoró.
El príncipe:
---Herido vengo, mi madre,
de amores me muero yo,
los ojos de don Martín
son de mujer, de hombre no.
La reina:
---Convídalo tú, mi hijo,
a las tiendas a comprar;
si don Martín es mujer,
corales querrá llevar.
Un narrador:
---Don Martín, como entendido,
a mirar las armas va.
Don Martín:
---¡Qué rico puñal es éste,
para con los moros pelear!.
El príncipe:
---Herido vengo, mi madre,
amores me han de matar;
los ojos de don Martín
roban el alma al mirar.
La reina:
---Llevaráslo tú, hijo mío,
a la huerta a descansar;
si don Martín es mujer,
a los almendros irá.
Un narrador:
---Don Martín no ve las flores,
una vara va a cortar.
Don Martín:
---¡Oh, qué varita de fresno,
para el caballo arrear!.
El príncipe:
---Herido vengo, mi madre,
amores me han de matar;
los ojos de don Martín
nunca los puedo olvidar.
La reina:
---Convídalo, mi hijo,
a los baños a nadar;
si el caballero no es hombre,
se tendrá que acobardar.
Un narrador:
---Todos se están desnudando,
don Martín muy triste está.
Don Martín:
---Cartas me fueron venidas,
cartas de grande pesar,
que se halla el conde mi padre,
enfermo para finar;
licencia le pido al rey
para irle a visitar.
El rey:
---Don Martín, esa licencia
no te la quiero negar.
Un narrador:
---Ensilla el caballo blanco,
de un salto se va a montar,
por unas vegas arriba
corre como un gavilán.
La hija:
---¡Adios, adios el buen rey,
y tu palacio real!,
Que dos años te serví
como doncella leal,
y otros tantos te sirviera,
si no fuera al desnudar.
Un narrador:
---Óyela el hijo del rey
de altas torres donde está,
revienta siete caballos
para poderla alcanzar.
La hija:
---¡Corre, corre, hijo del rey,
Que no me habrás de alcanzar
hasta la casa de mi padre,
si quieres irme a buscar!...
Campanitas de mi iglesia,
ya os oigo repicar;
puentecito de mi pueblo,
ahora te vuelvo a pasar.
¡Abra las puertas, mi padre,
ábralas de par en par!
¡Madre, sáquenme la rueca,
que traigo ganas de hilar,
que las armas y el caballo
bien los supe manejar!.
La madre:
---¡Abre las puertas, Martinos,
y no te pongas a hilar!
Ya están aquí tus amores,
los que te van a llevar.

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Tal vez lo conozcan con otras versiones, pero sea la version que sea me encanta!!! (no se porque me recuerda mucho a mulan xD)

2 comentarios:

Arien dijo...

A mi también me encantó, y hasta esperaba encontrar un día una version mas extensa, pero con el tiempo se me olvido.
Esta hermoso ¿verdad? y si recuerda un poquitin a Mulan xD
Cuidate.

Scarecrow dijo...

¡está muy bueno! Yo lo tuve que leer junto a otros poemas hace un par de años, cuando estudiaba los romances líricos (aunque era una versión más corta, me parece). Y es cierto, se parece bastante a Mulan! :D Aún así es muy lindo, prefiero mil veces esta versión a la que había leído yo.

Nos vemos! muchisima suerte! :)