miércoles, 28 de febrero de 2018

It runs in the family

All day I've been wondering
What is inside of me
Who can I blame for it?

Termina la canción y suelto el aire que contenía, no sabía que estaba conteniendolo sino hasta ese momento, en dónde igual me doy cuenta de la tensión que fui acumulando mientras veía y escuchaba a Amanda, mi cuerpo esta tan en shock como mi mente, estoy agitada, estoy nerviosa, estoy maravillada, la canción y el vídeo me golpearon como hace mucho nada lo hacía, tengo que volver a escucharla, tengo que volver a verla:

Me? Well I'm well
Well, I mean I'm in hell
Well I still have my health
At least that's what they tell me
If wellness is this
What in hell's name is sickness?

La reproduzco tres, cuatro, ya no sé cuantas veces más seguidas, el golpe emocional es tremendo cada vez, la canción me recorre entera, me hace suya, no entiendo, no logro entender cómo lo hace, cómo pudo hacer algo como eso, tan perfecto, tan triste, me rompe, me rompo, no creía poder romperme más en esta vida y ahora aquí estoy, desecha, por una canción que dura dos minutos con cuarenta y siete segundos.

Mary have mercy
Now look what I've done 
But don't blame me because I can't help where I come from 
And running is something that we've always done 
Well and mostly I can't even tell what I'm running from 

Necesito escucharla otra vez, y otra vez y otra vez, no puedo parar, lo necesito, necesito saber de memoria cada palabra, necesito conocer las inflexiones de su voz en cada una, necesito la tensión que provoca en mi, el dolor que me hace revivir, necesito eso, que me hiere y me libera, quiero escucharla a un volumen tan alto que no pueda escuchar nada más, necesito volverme una con la canción, quiero cantarla, quiero gritarla, quiero desaparecer con ella una vez termine, quiero durar solo dos minutos con cuarenta y siete segundos y después desaparecer con ella, pero no es así, por lo que la tengo que reiniciar, una y otra y otra y otra vez.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Te fuiste barranca abajo, vas a tener que volver a Tajo

Se nos va terminando el año, y bueno a algunos les fue bien, pero por lo que veo en internet fue a los menos, a mi me fue del carajo, aunque eso ya no es novedad, pero esta vez caí un poco más bajo, bueno para ser sincera un mucho más bajo. Este año tres palabras me definen, tres palabras pronunciadas por bocas ajenas por primera vez, y no solo por mi misma voz, tres palabras, tres voces distintas, tres voces cercanas, tres voces poderosas, tanto que más verdad no pueden ser. Siempre supe que me definían, las he repetido tantas veces... "cobarde", "patética", "egoísta", pero no es lo mismo la auto-consciencia que invita a la esperanza de que no sean del todo verdad, de que solo sea parte de la ansiedad, de la depresión, de la tristeza esa del carajo que no se va, a que sean pronunciadas por alguien más, y no por cualquiera sino por alguien que ya puedes decir que te conoce y que no forma parte de tu familia. Ni siquiera me salvan los contextos en los que fueron empleadas, todas me las gané a pulso, así como el odio que me tengo, y esta vez el mantra de toda la vida no podrá hacer nada por mi, aunque no es como que haya ayudado en el pasado: "La gente es estúpida, yo soy gente, yo soy estúpida", antes eso era suficiente para perdonarme, pero no lo es ahora, nada lo es ahora, y bueno, feliz navidad a mi, supongo. Mientras se este vivo, se supone que aun se puede hacer algo, aunque ese algo sea solo respirar.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Externos

Como cuando no tenemos una casa
ni un pocillo
un cajóno cualquier otra prenda
como cuando nunca hemos tenido una casa
y así vagamos por pasillos solitarios
o bebemos nuestro seco licor
recostados a la columna más sorda más lejana
mientras una voz llama insistentemente a alguien
cuyo nombre no es el nuestro

Como cuando nuestros amigos nos invitan a sus casas
y cantamos y bailamos y reímos con ellos
tal y como si estuviéramos en nuestra propia casa
para después de todo
sorprendernos de nuevo en la calle
perdidos
como en una casa
Como cuando al atardecer
luego de haber recorrido de un lado a otro la ciudad
necesitamos una silla
un vaso de agua
o el ir y venir de alguien que
tras preparar la mesa está a punto de llamarnos

Como cuando no tenemos una casa
como cuando no hemos tenido nunca
una casa

Rafael del Castillo Matamoros