miércoles, 10 de diciembre de 2014

Y así las cosas

Me acaba de caer encima diciembre, apenas hoy me doy cuenta que efectivamente se está acabando el puto año. Ha de tener que ver el hecho de que apenas descansé como dios manda de los finales, y que ya casi casi me tengo que ir a Cancún. Mientras más pasan los años, más caótica se vuelve la vida, y aparte lo hace contradictoriamente, pues siento que el tiempo avanza a empujones y luego cuando me quiero dar cuenta ya ha pasado todo un año. No sé, igual tiene que ver con mi locura in crescendo.

La nostalgia se me ha vuelto un mal necesario, al grado de que a veces la siento por no sentirla; la nostalgia de la nostalgia, es un poco estúpido, tal vez un mucho, pero se ha vuelto parte de mí. Lo peor es que no es cómo que tuviera la gran cosa que extrañar, me pasa como en esa tira de Max Aguirre en la que los personajes son un par de amigos ya viejitos, en la que uno le dice al otro que extraña las épocas feas porque ahora vive épocas más feas y luego se queda pensando y le vuelve a decir; "Digamos que la felicidad también era una porquería". Lo que me encabrona es que por andar con esta nostalgia encima estoy dejando pasar lo mejor de mi vida sin hacerle mucho caso, y allí me pasa como en una viñeta de Tute, en la que el personaje dice; "Lo que me da bronca es haber perdido los años más felices de mi vida siendo un desdichado". 

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