sábado, 27 de octubre de 2018

#Amiga date cuenta de Andonella y Plaqueta

Una de las mejores formas de entender el mundo es leyendo. No lo digo por ser literata, sino porque un libro nos presenta un mundo distinto, ya sea uno de ficción o una representación de nuestra realidad a través de los ojos de alguie más. Mientras más leemos, más panoramas acumulamos, formamos los propios y nos cuestionamos la visión del mundo que tenemos y es ahí donde radica la grandeza de la lectura.

Para que esto suceda es claro que nuestro consumo de libros debe ser variado, probar de todo nos permite tener perspectiva y formarnos. Es normal que en el camino nos inclinemos más por tal o cual género o por cierto tipo de historias que tengan un eco en nuestra narrativa personal y también es normal que en algún punto abandonemos esas lecturas por otras más ad hoc a la persona en que nos convertiremos. Y es que los libros que leemos son en gran parte responsables de quién somos y también un poco de quién nunca seremos.

En esta última década, por una serie de factores bastante afortunados, la cultura popular ha cambiado la visión que tenía sobre el acto de leer y eso ha dado lugar a que la industria editorial se haya volcado al público joven dando resultado a mucho material creado especialmente para ellos. Dentro de este boom han surgido libros que buscan orientar a los jovenes, uno de esos ejemplos son los ya tristemente clásicos: quiuboles.

Una cosa que no suelo admitir, –porque como es de imaginarse me provoca vergüenza– es que estoy familiarizada con dos de las versiones del quiubole, para ser más precisa con la edición tanto femenina como masculina. En mi adolescencia cometí el error de pedir ese libro que me ofrecía respuestas a cosas que en definitiva no quería preguntarle a mi madre, y, aunque en efecto traía un par de respuestas también estaba cargado de clichés y estereotipos que solo lograron aumentar la brecha entre el quién era y el quién "debía ser". Por suerte para mi, el consumo posterior que habría de tener, tanto en literatura como en otros medios narrativos me terminó llevando por mejores senderos que aminoraron lo suficiente las distancias y me encarrilaron al largo camino en que me encuentro para aceptarme y quererme tal cual soy.

Es por ello que cuando nos llegó el "Amiga date cuenta" con su portada llena de glitter e ilustraciones que siguiendo estereotipos podríamos considerar femeninas, pensé en primera instancia que sería una versión millenial del quiubole para chavas. Pero aunque ambos ofrezcan en teoría lo mismo, existe una enorme diferencia: uno es feminista y el otro no. Y creo que sin tener que decir nada ya saben cuál es cuál.

Recuerdo vivamente como en el quiubole existía un subcapítulo completo dedicado a los colores y su significado en la vida cotidiana, también recuerdo que tenía una sección de cómo ligar... De los tipos de chicos y en ella, en alguna parte había un fragmento en el que decía que si un chico te molestaba era porque le gustabas *inserte rolleye*. Sobretodo recuerdo una sección en donde se supone abordaban la autoestima y trataban de hacerte sentir bien, en ella describían los distintos tipos de personas y como no por tus características físicas iba a medrar el cómo te sintieras por ti mismo, entre los ejemplos había uno que decía: "Gordita pero buena onda". Ese "pero" me persiguió un tiempo.

El amiga date cuenta es feminista.

El amiga date cuenta busca empoderar. Habla del cuerpo; te informa que es tuyo y puedes hacer con él lo que quieras, desde compartirlo hasta explorarlo y darle placer tu misma. Por ello mismo habla del clítoris, del mito de la virginidad, de los métodos anticonceptivos, de la copa menstrual y del aborto. También habla de ser tú misma, quien quiera que eso sea y como sea que te identifiques, así es: habla de género, de la comunidad LGBT con todas sus siglas. Pero lo más importante es sin duda el último punto del libro: el feminismo. Y es que existe toda una sección dedicada al movimiento, es claro desde un principio que esta es la postura de las autoras, pero ya en este punto se ponen las cartas sobre la mesa. Se habla del feminismo desde dentro, se desmitifica, se habla de su lucha, sus logros y lo que aún le falta.

Este libro es una joya, su lenguaje claro y su narrativa sencilla y amena lo hace perfecto para guiar nuevas mujeres, libres y dueñas del conocimiento. Este libro es un amigo, un compañero y sobre todo un puente: es un libro que invita a investigar, a preguntar a platicar y a crecer.

miércoles, 17 de octubre de 2018

La hora de las brujas. Nicholas Bowling

"Brujas. No son más que cuentos de hadas. Están asesinando mujeres por toda Inglaterra. Sólo porque saben cosas."

Trabajar en una librería y tener permiso de leer lo que uno quiera tiene sus ventajas, este año he leído libros que traía en lista desde hace mucho, he conocido otros que de otra forma era poco probable entraran en mi radar que trataba de no ampliar por saber que no podría comprarlos, me he hecho fan de autores a los que probablemente no les habría dado oportunidad, he conocido gente que por verme leyendo me recomiendan otras cosas del mismo estilo pero que no tenemos en la tienda y he disfrutado mucho con ello. 

Una de las cosas importantes que me ha permitido este acceso ha sido reducir un poco mi aversión por la literatura juvenil, ojo que nunca la he despreciado completamente, pero tristemente es un tipo de literatura que se presta mucho a una narrativa simple, llena de clichés enfocados en convertirlas en éxitos de ventas y, que por lo mismo, suelen ser el refrito del refrito, en fin, algo que siempre me ha chocado porque no permiten al lector crecer y expandirse. Pero a pesar de todas estas situaciones existen en efecto buenos libros para jóvenes, que suelen ser los que dan pie a las copias o que no llegan a ser reconocidos por intentar cosas distintas, pero entre tantos títulos es difícil dar con estas joyas, así que en el periodo que llevo en la tienda, me he acercado un poco más a esa sección y he escogido un par de títulos, llevándome la mayoría de las veces una grata experiencia, aunque sigo siendo exigente y escojo los títulos no con base en el qué tanto se venden sino en lo que se supone ofrecen. Fue así como di con "La hora de las brujas" de Nicholas Bowling.

El título en principio no habría llamado del todo mi atención, pero la portada es en este caso la que logra el impacto, y de ahí, la contraportada logra el resto. Lo primero que lees es no la sinopsis sino un pequeño fragmento del libro y es un fragmento poderoso: una palabra seguida de tres oraciones, que son tres afirmaciones contundentes, con la primera se desestima la palabra, con las otras dos se le da alcance a una horrible realidad, que no es otra sino la misma que vivimos día con día, la misma que hemos vivido a lo largo de la historia de la humanidad: las mujeres con poder dan miedo. 

Después de ese fragmento la sinopsis es un tanto innecesaria, pero de todas formas está ahí y es acertada, logra que quién sostiene el libro se convierta en su lector. Se nos explica que Alice esta en Bedlam, que su madre fue asesinada por ser acusada de brujería, que logra escapar y de que en efecto... es una bruja. La historia transcurre en Londres, en el siglo XVI, durante el reinado de Isabel I, que fue el periodo de la cacería de brujas, cuando las mujeres eran objeto de escrutinio y el que supieran de hierbas, o estuvieran solas, o fueran fuertes, o no fueran especialmente devotas significaba que seguro eran adoradoras del demonio, lo que las lleva inevitablemente a la tumba, pues en los juicios no tenían forma de probar satisfactoriamente su inocencia, ya que hicieran lo que hicieran se les consideraría culpables... ¿Les suena? 

Aunque en la novela se maneja la existencia de las brujas, y desde el principio es revelado que tanto Alice como su madre pertenecen a ese grupo, esto no las convierte en las villanas de la historia. Y es que, como buen libro para jóvenes, esta es una historia en la que nuestra heroína tiene una misión que cumplir, de la que no sabe nada y que la lleva a tener que enfrentarse a fuerzas más allá de sus capacidades. En el viaje conoce a Solomon, quien en primera instancia la salva, pero que no por esto lo convierte en el clásico rol masculino superior a la protagonista, sino que es quien la acompaña, siendo desde ese punto sumamente refrescante, eso si, para responder a la época intenta llevar el rol del protector, pero Alice rompe el molde, como históricamente lo han hecho muchas mujeres y Solomon comprende y se convierte en aliado.

Las brujas de Bowling son simplemente mujeres que saben cosas, que investigan, que creen, que comprenden, que crecen, que no se quedan sólo con lo que pueden ver, y como el conocimiento es poder, son mujeres fuertes y capaces, lo cual, no sólo en la Inglaterra del XVI, sino en nuestro contexto global actual, las hace peligrosas a los ojos de aquellos que siguen sin llegar siquiera al siglo de las luces... 

Los conflictos que nos presenta la novela son actuales, y entre ellos se encuentra el enojo que provoca el escarnio por el conocimiento, el dolor que dejan las injusticias, pero sobre todo, el saber que a pesar de todo no se esta solo en la lucha, Alice, como todas: lucha y su lucha, como la nuestra, llega a buen puerto. 

lunes, 24 de septiembre de 2018

Herencia

Una noche que mis dos mitades peleaban
a puertas y ventanas abiertas 
el frío se coló dentro de mi,
arrastrándose y en silencio.
Bien pudo haber entrado 
con bombo y platillo por todo lo alto 
nadie lo habría notado, 
nadie lo habría parado, 
ni siquiera yo,
que temía que algo 
peligroso de verdad 
entrara, y me devorara
que algo se llevara mi alma 
y me quedara sin nada.
En medio de tanto odio
de altos decibeles
no sabía, 
o preferiría aun no saber
que ya era tarde para el miedo
pues el frío a partir de ahora 
lo envolvería todo.

martes, 11 de septiembre de 2018

Tendremos tiempo

Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada 
hace mágico el futuro
Todavía. Mario Benedetti

No te quiero necesitar
pero necesito que me hagas falta,
saber que juntas
podemos hacer al mundo funcionar
y sentir que existe;
o mejor dicho, que quiero que exista
un futuro
sólo porque sé que estás en él.
No como antes
cuando sólo había días que asumir
una espera indeseada para la nada:
mi antiguo equivalente de la paz.


Aún no he llegado del todo a la esperanza
aún no nos visualizo con seguridad
pero empiezas a estar ahí.
Puedo decir que existe ya
al menos el esbozo del mañana
donde antes había solo oscuridad.
No digo que necesites hacer más,
tan sólo necesito tiempo para que esto
deje de parecer un hechizo temporal
y anide en mi pecho la seguridad
de que en serio estas y estarás,
de que puedo conjugar en futuro,
lo hago en presente y es comienzo
pienso: "nosotras" sin miedo;
y mientras sigas a mi lado
poco falta para que la eternidad nos alcance.

miércoles, 28 de febrero de 2018

It runs in the family

All day I've been wondering
What is inside of me
Who can I blame for it?

Termina la canción y suelto el aire que contenía, no sabía que estaba conteniendolo sino hasta ese momento, en dónde igual me doy cuenta de la tensión que fui acumulando mientras veía y escuchaba a Amanda, mi cuerpo esta tan en shock como mi mente, estoy agitada, estoy nerviosa, estoy maravillada, la canción y el vídeo me golpearon como hace mucho nada lo hacía, tengo que volver a escucharla, tengo que volver a verla:

Me? Well I'm well
Well, I mean I'm in hell
Well I still have my health
At least that's what they tell me
If wellness is this
What in hell's name is sickness?

La reproduzco tres, cuatro, ya no sé cuantas veces más seguidas, el golpe emocional es tremendo cada vez, la canción me recorre entera, me hace suya, no entiendo, no logro entender cómo lo hace, cómo pudo hacer algo como eso, tan perfecto, tan triste, me rompe, me rompo, no creía poder romperme más en esta vida y ahora aquí estoy, desecha, por una canción que dura dos minutos con cuarenta y siete segundos.

Mary have mercy
Now look what I've done 
But don't blame me because I can't help where I come from 
And running is something that we've always done 
Well and mostly I can't even tell what I'm running from 

Necesito escucharla otra vez, y otra vez y otra vez, no puedo parar, lo necesito, necesito saber de memoria cada palabra, necesito conocer las inflexiones de su voz en cada una, necesito la tensión que provoca en mi, el dolor que me hace revivir, necesito eso, que me hiere y me libera, quiero escucharla a un volumen tan alto que no pueda escuchar nada más, necesito volverme una con la canción, quiero cantarla, quiero gritarla, quiero desaparecer con ella una vez termine, quiero durar solo dos minutos con cuarenta y siete segundos y después desaparecer con ella, pero no es así, por lo que la tengo que reiniciar, una y otra y otra y otra vez.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Te fuiste barranca abajo, vas a tener que volver a Tajo

Se nos va terminando el año, y bueno a algunos les fue bien, pero por lo que veo en internet fue a los menos, a mi me fue del carajo, aunque eso ya no es novedad, pero esta vez caí un poco más bajo, bueno para ser sincera un mucho más bajo. Este año tres palabras me definen, tres palabras pronunciadas por bocas ajenas por primera vez, y no solo por mi misma voz, tres palabras, tres voces distintas, tres voces cercanas, tres voces poderosas, tanto que más verdad no pueden ser. Siempre supe que me definían, las he repetido tantas veces... "cobarde", "patética", "egoísta", pero no es lo mismo la auto-consciencia que invita a la esperanza de que no sean del todo verdad, de que solo sea parte de la ansiedad, de la depresión, de la tristeza esa del carajo que no se va, a que sean pronunciadas por alguien más, y no por cualquiera sino por alguien que ya puedes decir que te conoce y que no forma parte de tu familia. Ni siquiera me salvan los contextos en los que fueron empleadas, todas me las gané a pulso, así como el odio que me tengo, y esta vez el mantra de toda la vida no podrá hacer nada por mi, aunque no es como que haya ayudado en el pasado: "La gente es estúpida, yo soy gente, yo soy estúpida", antes eso era suficiente para perdonarme, pero no lo es ahora, nada lo es ahora, y bueno, feliz navidad a mi, supongo. Mientras se este vivo, se supone que aun se puede hacer algo, aunque ese algo sea solo respirar.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Externos

Como cuando no tenemos una casa
ni un pocillo
un cajóno cualquier otra prenda
como cuando nunca hemos tenido una casa
y así vagamos por pasillos solitarios
o bebemos nuestro seco licor
recostados a la columna más sorda más lejana
mientras una voz llama insistentemente a alguien
cuyo nombre no es el nuestro

Como cuando nuestros amigos nos invitan a sus casas
y cantamos y bailamos y reímos con ellos
tal y como si estuviéramos en nuestra propia casa
para después de todo
sorprendernos de nuevo en la calle
perdidos
como en una casa
Como cuando al atardecer
luego de haber recorrido de un lado a otro la ciudad
necesitamos una silla
un vaso de agua
o el ir y venir de alguien que
tras preparar la mesa está a punto de llamarnos

Como cuando no tenemos una casa
como cuando no hemos tenido nunca
una casa

Rafael del Castillo Matamoros